Setiembre 2005

SANTIAGO RONCAGLIOLO

Inquiere: Dany Salvatierra

Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) se ha convertido en uno de los más destacados nuevos talentos literarios, gracias al premio “Joven Talento 2003”, otorgado por la prestigiosa cadena de librerías FNAC, reconocimiento que ha visto compartido con su segunda novela “Pudor” (2004, finalista del Premio Herralde de Novela), la compilación de cuentos bajo el título de “Crecer es un oficio triste”, además de un libro para niños: “Rugor, el dragón enamorado”. Por si fuera poco, su currículum incluye guiones para televisión, y una diversidad de incursiones en la prensa escrita. Actualmente se halla radicando en la Madre Patria.

La siguiente es parte de una diatriba virtual iniciada a raíz de la publicación de su Blog (http://www.clubcultura.com/diariode/4/santiagoroncagliolo.html). “Te informo que me he instalado un programa de chat por esta entrevista hace dos días, y ahora soy adicto” se apresuró en apuntar. “Esta cosa no me deja trabajar. Me he pasado aquí todo el día. Iba a escribir un cuento, pero me he encontrado con tres viejos amigos, he jugado dos partidas de ajedrez, he comentado el periódico con un amigo que vive a doscientos metros de mi casa y creo que ya no me sé comunicar si no es por esta vía. Has arruinado mi carrera”.

Gracias por atribuírme el fin de tu carrera. También resulta curioso que de no ser por tu blog, nunca hubiésemos dado contigo. Supuse que te encontrabas más adentrado en el mundo cibernético, ya que nuestro medio es una revista virtual.
Estoy empezando a interesarme por las máquinas. Lo del blog me ha sorprendido, porque no tiene la distancia de una columna periodística. Es más libre y a la vez tienes la respuesta de la gente. Como en una conversación. Hay gente incluso que te escribe para criticarte. Es increíble. Yo mismo me sorprendo de las palabras que he aprendido a usar: “Link”, “blog”.

Me parece que el tema de la "virtualización" de la sociedad es un tema algo nuevo para tí. Lo cual es una sorpresa, considerando que estamos acostumbrados a este tipo de comunicación. ¿Nunca te había interesado el tema?
Realmente no. Pero es que sólo tengo una verdadera conexión a Internet desde hace un año. He vivido con muchas carencias. Tampoco sé montar bicicleta.

Tu blog está publicado en Club Cultura. ¿Cómo llegaste al mundo de las bitácoras? ¿Te interesó de repente, o te propusieron publicar una?
Me lo propusieron y lo acepté como un género nuevo para experimentar. Pero no era conciente de las particularidades del medio. Supongo que crecí en una de esas familias muy intelectuales completamente fuera de onda de todo. Si la "virtualización de la sociedad" hubiera venido en algún libro de filosofía, me la habría aprendido de memoria y no habría sabido qué hacer con ella.

Gracias a tu experiencia como “bloguero”, ¿has podido visitar otros blogs?
Siempre ando visitando los de otros autores para vampirizarlos un poco. Sobre todo varios de Club Cultura y el de Arcadi Espada, que siempre hace comentarios lúcidos sobre lo que trae la prensa. Y también hay lectores que me invitan al suyo y entro. Ahora, definitivamente, los más exitosos son los de las adolescentes que cuentan su día a día. Yo me pongo feliz cuando hay veinte respuestas en mi blog. Pero cualquier chica de trece años tiene sesenta entradas por capítulo.

¿Conoces también la "blogósfera" peruana?
Sé de "conventilador.com" Mucha gente me pregunta si yo soy Aquiles Cacho. No deberían sospecharlo. A mí también me ha caído con ventilador alguna vez.

Entre los blogs, que pueden ser muy temáticos, desde simples artículos de opinión hasta trivialidades, ha surgido hace poco la categoría de "Blogs Literarios". ¿Lo consideras como una nueva manifestación de literatura?
A veces entro al de Iván Thays. Iván da sus opiniones y me gusta leerlas porque es un tipo inteligente. No sé si eso es una nueva manifestación de literatura de Iván. Sólo plasma un punto de vista sobre temas que me interesan. No hay que darle más ni menos importancia que esa.

Bueno la de Thays es una columna de opinión, en efecto, pero hay otros blogs que publican cuentos y en sí mismos se denominan literarios. Ha habido casos en los que han dado el salto, y los blogs han terminado convirtiéndose en libros.
No conozco un caso en concreto, pero es una idea bonita. Lo que pasa es que imagino que un blog tiene muy poco espacio para desarrollar algo largo, a menos que sean poemitas o cuentos breves. Yo tengo un cuento perfecto para Internet, porque es cortísimo. Pero sólo uno -quizá dos- que se adapte al formato sin aburrir al internauta.

En tu caso, ¿es más fácil "bloguear" que escribir un cuento? ¿Cómo podrías diferenciar ambos casos?
A veces escribo minicuentos en el blog. De hecho, creo que esos textos tienen más lectores que los de opinión. Pero sé que deben ser muy cortos y muy imaginativos para mantener la atención del lector. En un texto para un libro tengo más espacio y a un lector más paciente, puedo desplegar recursos menos chisporroteantes y caricaturescos. Supongo que es como la diferencia entre una canción y un jingle publicitario, más o menos.

En la carátula de tus libros figuran biografías tuyas donde mencionas muchas disciplinas. ¿Como te consideras? ¿Dramaturgo? ¿Novelista? ¿Guionista?
Soy un contador de historias. A veces esas historias son reales, a veces no, a veces usan unos recursos u otros, son para grandes o para niños. Pero en la novela es donde trabajo con más libertad y donde puedo incorporar los recursos que aprendo en todos los demás géneros.

También te autodenominas en el blog como "traductor de literatura gay (y heterosexual)". ¿Qué libros de literatura gay has traducido?
Traduje algo de André Gide y de Jean Genet, además de un autor contemporáneo llamado Benoit Duteurtre y una sátira inglesa del siglo XIX, una novela en clave real, como las de Bayly, pero con Oscar Wilde. La colección era gay, pero no sensacionalista. Eran muy buenos libros.

Además de la obvia diferencia, ¿consideras que hay algo en la literatura gay que no se encuentre en la literatura heterosexual?
La literatura gay del siglo XX documenta una progresiva salida del armario. El Corydon de Gide (1910) es un científico tratando de sustentar teóricamente la homosexualidad, sin un ápice de procacidad. Décadas después, el Querelle de Genet es un lujurioso marinero que satisface sus instintos al abrigo de los puertos. Y los personajes actuales de Duteurtre se mueven en una sociedad gay, con sus propias discotecas, tiendas, bares, revistas. Es un proceso de liberación muy particular.

Dentro de los autores latinoamericanos, ¿hay alguno que aborde de manera similar dicho tema?
América Latina aún no ha vivido ese proceso. Pero hay autores como el chileno Lemebel o el mismo Bayly que cuentan sus propias vivencias en sociedades más bien represivas. El sólo hecho de contarlas ya supone un relajamiento de la represión.

En efecto, pues en "Pudor" trataste el tema de la homosexualidad femenina. De igual forma, en muchos de tus cuentos he podido encontrar referentes comunes, como el distrito de Jesús María, pero sobretodo, el niño que ve fantasmas, los hospitales, las conversaciones post-mortem... ¿Existe una fascinación tuya por la muerte?
Sí. En principio, me fascinan los temas que a todos nos preocupan: soledad, amor, sexo, muerte. La muerte, además, es el único inevitable, el único que nunca experimentamos -al menos, no en vida- y, por eso, el que más tratamos de ignorar. Vivimos como si no fuéramos a morir nunca. Eso lo hace interesante.

Otros podrían afirmar que dicha fascinación tiene raíces freudianas. ¿Existen referencias tuyas en el niño que ve fantasmas?
De una manera indirecta. Los fantasmas pueden ser sus miedos o sus expectativas del mundo adulto. En ese sentido, si me baso en una experiencia propia, pero no es una experiencia exclusiva. Todos tenemos nuestros fantasmas.

¿La vocación literaria, o de contar historias, proviene desde la infancia? ¿Qué querías ser de grande?
Siempre quise ser cosas raras: oceanógrafo (tenía una obsesión con los tiburones), detective privado (hasta que supe que en la vida real investigan divorcios), espía... Supongo que quería una vida de aventuras y la he conseguido. He conseguido inventármela.

 ¿Tu estadía en España podría considerarse aventurera?
Supongo que sí, aunque no en el sentido que yo le daba en mi infancia. Más bien, son el tipo de aventuras que te hacen desear ser cajero de banco.

En muchos de tus cuentos y más aún en "Pudor" se denota una estructura narrativa muy parecida al lenguaje cinematográfico, en cuanto a la visualización de escenas y presentación del "campo visual". ¿Lo haces sin premeditación o te gusta mucho el cine?
Las dos cosas. Me resulta natural narrar visualmente porque soy un fanático del cine, pero también porque me gusta hacer una prosa desnuda y simple: que no te pases una hora sin poder pasar la página, ni tres páginas leyendo la descripción de una silla. Trato de poner sólo lo esencial.

Siguiendo con la misma idea, ¿cómo podrías definir tu prosa?
Clara. Creo que trato de ser muy claro. Tanto que la prosa sea invisible, que te transportes tanto a la historia que te olvides de que hay una prosa.

Hablando de cine, ¿considerarías una adaptación cinematográfica de alguna de tus obras?
Ya hay una en curso. Un director español ha comprado los derechos de “Pudor”. Me gustaría hacer el guión, pero no me van a dejar. De todos modos, trataré de conseguir un cameo .

No puedo imaginarme "Pudor" en otro sitio que no sea Jesús María.
Será por eso que no me dejan hacer el guión.

Puedes cobrarte la revancha. Por ejemplo, podrías escribir guiones para cine. Te aseguro que habrán muchos interesados. ¿O ya existen algunos de tu autoría?
Tengo un guión en colaboración que acaba de recibir una subvención en Brasil. Está en portugués. Ojalá llegue a Perú. Se grabará en diciembre, ambientada en Bahía.

Resulta llamativa también tu incursión en la literatura infantil, aunque ya no has vuelto a escribir libros para niños.
Acabo de terminar uno. Aparecerá el próximo año en España. Los niños son un público increíblemente sincero: si les gusta el cuento, te adoran. Si no, te dicen: "qué aburrido tu cuento". Las historias infantiles, a fin de cuentas, son lo más esencial. Requieren imaginación y sensibilidad.

Es interesante lo que propones. Cualquiera diría que escribir libros para niños es lo más sencillo del mundo.
El que diga eso, que lo intente. También lo dicen de las telenovelas, y no son nada fáciles.

¿Qué incursiones has tenido en el medio televisivo?
Tres o cuatro telenovelas en Perú y algunas adaptaciones acá en España. Y cuando era chiquito, presentaba el programa "Luces de la ciudad" ¡Tu programa! Siempre odié ese estribillo.

¿En qué año fue eso?
Entre el 85 y el 87 según mis cálculos. ¿No te acuerdas del "tu programa" ? Teníamos poco rating, la verdad.

 O sea que, por si fuera poco, también formas parte de la cultura pop de los ochentas.
Nunca he visto los adjetivos "cultural" y "pop" en la misma parrilla de programación televisiva. Se repelen mutuamente. Pero me doy cuenta de que he sido una especie de chancón de la clase de la escritura siempre, metido en todo. No era conciente. Últimamente me lo dicen. Más que una vocación, esto empieza a parecerse a una manía

La literatura es un don, o como diría Capote: “Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse”.
Me encanta esa frase. Y el prólogo entero de "Música para camaleones". A veces escribo algo que no está mal, pero tengo la impresión de repetirme, de estar escribiendo para llenar la página, y de que debo tratar de hacer algo mejor. He dejado textos de cien páginas tirados. Habría sido más fácil terminarlos. Lo difícil no es escribir una historia que funcione técnicamente, sino saber qué historia quieres contar porque te dice algo sobre ti y sobre el mundo. Y puedes sentirlo cuando lo haces. Pero no puedes describir por qué.

Es el terror a la hoja en blanco, que le dicen. Como en "El Resplandor", cuando Shelley Duvall descubre los borradores a máquina de Jack Nicholson, que son cientos de hojas en las que la frase "No por mucho madrugar se amanece más temprano" se repite ad infinitum.
Tengo un póster de esa película en mi baño. Y esa escena es genial. Aunque yo nunca he tenido ese terror. Al contrario, escribo con ansias. Algunos autores me hablan de cuánto sufren ante la página en blanco, y lo duro que se les hace llenarla y cómo se pasan horas ahí sentados sin hacer nada y yo pienso: "Chico ¿por qué no haces otra cosa? Puedes dedicarte a la carpintería o al bricolage. Esto no es obligatorio". Pero nunca lo digo, por educación.

 Con respecto al bricolage, ¿en algún momento has pensado en dedicarte a alguna otra disciplina?
Desde que escribo, no. Creo que no sirvo para gran cosa. Pero empecé a escribir relativamente tarde, como a los 22, después de pasar algunos años pensando que nunca lo lograría (y por lo tanto, tampoco lo intentaba).

Escuché por allí que pensabas incursionar en la música, ¿es eso cierto?
No. Fui bajista un tiempo, antes de empezar a escribir. Quizá has oído que voy a trabajar en un musical, eso es verdad, pero haré el texto, no la música. Me gustaría volver a hacer música, pero es de buen gusto limitarme a lo que hago razonablemente bien.

¿Musical? ¿Será como los clásicos o una opera rock?
No lo tengo muy claro. El proyecto aún está en pañales

¿Qué tipo de música te gusta escuchar?
Rock con una morbosa preferencia por los años ochenta. Mucha mezcla -Carlinhos Brown, Cesaria Evora, esas cosas- y últimamente me he descubierto disfrutando algunos discos de jazz y música clásica. Será que envejezco.

Siguiendo con el tema de favoritos, dentro del campo de la literatura, ¿cuáles son tus mayores influencias? ¿Qué autores nos podrías citar?
Cambio de influencias para cada trabajo. Pero entre los autores que leo y releo casi todos son de lengua inglesa: Cheever, Capote, McEwan, Coetzee, Amis, Yates... En general, cuando algo me gusta mucho, quiero escribir algo así.

En este orden de las cosas, ¿es posible vivir de la literatura?
Es posible pero no puedes contar con eso. Yo vivo de la literatura pero vivo muy mal. Y sé que esta situación podría durar muy poco, porque uno nunca sabe qué se va a vender. Y además, he tenido que hacer muchos sacrificios para eso. No sé si en términos de inversión vale la pena. Yo soy feliz de esta manera.

¿Cuáles serían tus futuros proyectos? ¿Escribir una segunda novela quizás? ¿Regresarás pronto al Perú?
La literatura me permitió regresar al Perú después de cuatro años, y me lo seguirá permitiendo. Mi próxima novela está lista, y tengo el libro para niños, y unos ensayos, quiero hacer más periodismo. Básicamente, continúa el plan de siempre: ser un neurótico multiempleado de la literatura.

Vale, Santiago. El tiempo se nos ha pasado volando, sobretodo cuando ha habido de por medio una charla tan amena.
Y cuando ha sido una buena entrevista.