Diciembre 2005
FRANZ FERDINAND
You Could Have It So Much Better
(Sony, 2005)
La maldición del segundo disco persigue hasta al más curtido de los hypes (in)mediáticos, sobretodo cuando el sophemore effort llega con tan sólo un año de diferencia. En el caso de los Franz Ferdinand, su autotitulado debut, aún tenía para rato en el imaginario de las mentes más sensibles al impacto del new rock . Los escoceses demostraron con creces que lo suyo iba en serio, y se encargaron de reforzarlo con este segundo debut.
A primera escucha, el disco resultará imposible de digerir para quienes se hartaron de saltar hasta morir con “Take me out”. Pero, para poder entender, sin aspavientos, lo que realmente quisieron lograr con este segundo disco, se debe contar con la suficiente paciencia de descubrirlo, no a la segunda, sino a la tercera escucha. Ya para entonces el sabio aparato auditivo habrá conseguido lo que a primera instancia no pudo: exponerse ante un sonido nuevo, y más que re-descubierto, “revitalizado”.
Además de lindas fachas, los FF también son inteligentes. No repitieron el “error” de extender su fórmula hacia las aristas de la suntuosidad y la exageración (como el vapuleado e incomprendido segundo disco de los Strokes), sino que regresaron con furia a las raíces del rock sin artificios, algo que ni los White Stripes pudieron conseguir (¿alguien dijo “Get me behind Satan”?). Sin ánimos de soltar el cliché de mencionar una positiva “vuelta a las raíces”, los Ferdinand apuestan por una correcta revisión de riffs de rock clásico, algo de blues por aquí y de psicodelia por allá, en lo que los experimentados se han atrevido a calificar de punk-pop .
Aquí no encontrarás, por ejemplo, tonaditas ensoñadoras como “Tell her tonight”. Ahora estaremos sometidos bajo el yugo de composiciones sólidas como la trepidante “Walk away”, la efectiva “The Fallen” o “Do you want to”, primer single que continúa en algunos acordes (caletamente) la tradición del ya clásico “Take me out”. Por su parte “Evil and a hathen” exhibe una exacerbada energía, totalmente opuesta a lo que nos habíamos imaginado antes de colocar el plástico en el reproductor.
Sorprende de igual manera, la performance de un corte acústico y de tintes beatlescos como “Eleanor put your boots on”, o la introducción bastante tirada al hard de “What you meant”. En los minutos finales, “Fade Together” exhibe un melancolismo propio de un descorazonado Beck Hansen, reinculcándonos la idea que las maldiciones, así sea el mal de ojo, no existen en el mundo material, al menos no en el mundo perfecto de los buenos álbumes. You Could Have It So Much Better, sin llegar a equipararse con el divertido primer disco, implica un gran paso adelante en la corta carrera de Alex Kapranos y compañía. Y eso es digno de aplaudir.
Dany Salvatierra
DEPECHE MODE
Playing the angel
(Reprise, 2005)
Playing the angel es la nueva producción con la que nos deleita la estupenda banda Depeche Mode , un álbum que mantiene el estilo y el ritmo al que este cuarteto nos tiene acostumbrados cuando sentimos sus doce temas cargados de diversas sensaciones y visiones. "A pain that I´m used to", segundo single del álbum, da inicio a este gran repertorio, un tema con ritmos cambiantes a veces suaves y otros catárticos. En "John the revelator" la intro y final poseen notas muy al estilo de Erasure , a este tema le siguen "Suffer well" y "The sinner in me" en donde resalta la voz de una fémina en los coros a pesar de ser muy sutil.
El primer single, "Precious", es la pieza que desde su primera nota pone a los sentidos en alerta para absorber las delirantes melodías, siguiéndole las reposadas "Macro" y "I want it all", con ligeras distorsiones de teclado en los intermedios, para luego cederle el paso a "Nothing's impossible" en donde la distorsionada voz del frontman se une con el fondo electrónico. La instrumental y etérea "Introspectre", además de ser el tema más corto del disco, sirve de puente para llegar a "Damaged people" una pieza llena de oscuridad y que por ser melancólica y profunda necesita toda la atención, para luego continuar con "Lilian" una canción llena de sentimiento tanto en la lírica como en sus melodías.
"The darkest star" es el más extenso del álbum, las distorsiones de teclados le atribuyen elementos de oscuridad y claridad en los momentos precisos, creando un ambiente dramático. En conclusión éste es un disco muy bueno, con muchas melodías sensoriales que sólo Depeche Mode puede lograr.
Rocío Córdova
MADONNA
Confessions on a dancefloor
(Warner, 2005)
Es difícil de buenas a primeras ponerse a escribir una valoración impersonal a la hora de abordar (y degustar, porque siempre es un placer) un nuevo disco de la incombustible diva de Detroit. Tras su paso a las esferas de la electrónica, con el celebrado “Ray of Light” (1997) y la sofisticación de “Music” (2000), la Sra. Richie sufrió su primer traspiés en el nuevo siglo con “American Life” (2003) una suerte de incomprendida visión de la sociedad norteamericana, que más allá del supuesto esquematismo, logró acertadísimos momentos, hoy en día convertidos en clásicos por su propio peso (¿alguien dijo “Intervention”?), que claman a grandes voces una segunda oportunidad para el vapuleado plástico.
Tras dos años de ausencia, podemos comprender a ciencia cierta que lo de Reinvention iba muy en serio. Algo debió hincar el alicaído ego de la diva, para tomar la decisión de patear el tablero del supuesto fracaso comercial, y tomar a continuación, al toro por las astas, léase una conveniente revisión de lo que mejor sabe hacer: mover el esqueleto, y hacérselo mover a todo el mundo, incondicionales y detractores por igual. Así, el Confessions on the dancefloor tampoco desperdicia su título: pista de baile, lentejuelas, sudor, tacones, lápiz labial (¿intentó vengarse, quizás, de Sophie Ellis-Bextor?). Un puñado de canciones concebidas, hilvanadas y envasadas como un gran non stop megamix para mentes adictas a la adrenalina y a las bebidas energizantes.
¿Premeditado impacto comercial? Tal vez, pero no tenemos nada en contra del mercantilismo, si el producto -como es el caso- supera a su propia parafernalia. En esta oportunidad, la ex-rubia al pomo (ahora pelirroja) se empapa de notables influencias: un saludable repaso por las mejores épocas del synth , desde Human League hasta Donna Summer, desde Suicide o Camouflage hasta Amanda Lear. Nada se le escapa, ni siquiera los ABBA y el acertado sampleo del clásico “Gimme, gimme, gimme (a man alter midnight)” para “Hung Up”, el primer corte del álbum. Simple, efectivo y directo, y por si fuera poco, ya lo están calificando como el mejor tema dance de su carrera . ¿Qué más se puede pedir?
Tan premeditada estuvo la cosa que no se olvidó de nada, ni de su facultad para componer nuevos y electrizantes himnos (“I Love New York”, aún no me repongo), ni del divertido bubblegum de sus inicios (“Get Together”, “Forbidden Love”), ni del pop puramente genial (“Sorry”, “Jump”, “Push”), ni de las reminiscencias a su etapa mística (“Isaac”, mi favorita del disco). Inclusive, hasta aprendió correctamente las lecciones de Alison Goldfrapp (quizás se aseguró bien de seguir su ejemplo antes de una posible serruchada) con la trepidante “Like it or not”, el digno cierre a un disco imposible de aburrir. Que la noche os sea propicia.
Dany Salvatierra
CHOLO
Cholo
(Independiente, 2005)
El verano del 2003 de Nueva York, fue testigo del nacimiento de una banda que por todas luces mostraba la fusión como filosofía. Será así, que poco a poco un descendiente peruano, logre echar andar su tan ansiado proyecto, al cual denominaría con toda la añoranza de la identidad: Cholo.
Lo que hay que recalcar, es que pese al nombre relacionado con la idiosincrasia peruana, sus integrantes proceden de distintas latitudes del planeta. Así, el vocalista y guitarra principal Felipe Flores, lleva sangre peruana, la fémina que asiste en las vocales y responsable de la segunda guitarra es Rosa Bordallo procedente de Guam, el bajista Gary Gartlan es de Irlanda; y Dave Kibbel el baterista, es oriundo de la unión americana.
La banda presenta su primer trabajo con nombre epónimo, y aunque a primera escucha, Sonic Youth, Pixies y Velvet Underground se nos vengan a la mente, con meticulosidad uno puede ir escarbando en las aristas subjetivas que el grupo posee. Es así, que los Cholo trabajan con la suciedad de las bases rítmicas garageras, las texturas guitarreras del noise, el jugueteo polifónico del indie y la experimentación del rock alternativo.
El disco se abre con American Candy , de corte rockanrollero se pasea en bases garageras, mostrando una armonía especial entre el juego de voces, y las guitarras afiladas de alta predominancia. LOGs nos trae airecillos al folk cadencioso, atrae su acompañamiento de saxofón y sus sonidos que podrían remitirnos por momentos a los Stooges. Dope posee una intro oscura, cuyo punteo de guitarra vuelve expectante esa atmósfera caótica, mientras que las vocales se tornan perturbadoras, el track es efectivo, pero no resulta notable. En The Spray el bajo adquiere predominancia, para cederle su espacio a la guitarra que llega juguetona a aportar sus ritmos acelerados y vibrantes. En Skipping Rocks, la batería acompaña sigilosa a la guitarra, es una canción de revoluciones bajas que al final resulta un tanto dilatada y cansina.
Sin embargo, lo que nos permite determinar a Cholo como una banda más que prometedora, es la escucha de ciertos temas, como: EyE , lacerante por excelencia, posee una batería que se despliega en un increccento envolvente y los corillos a lo Sonic Youth, aparecen oportunos para abrir el paso a una convulsión de texturas sónicas. Rock and roll band mantiene una intro reposada, para luego explotar en melodías rabiosas, todo bajo el amparo de una guitarra poderosa y unas voces contundentes. Con todos los artilugios sesenteros arranca 101 , la cual posee compases que nos remiten a la idea de una escena de atardecer de un film Western, la voz femenina (que esta vez se presenta como principal) un parlamento en castellano, y aquel relajante saxofón, complementan este ambiente que respira añoranza. Para cerrar este bloque notable llega Brooklyn Knight , una canción envolvente y meticulosa, que pese a casi no cambiar de ritmo, posee unos arreglos valiosos, convirtiéndola en absolutamente atmosférica por donde se la escuche.
Es su primer trabajo, y la nota de Cholo es más que aprobatoria. Lo presentado en el plástico les augura una evolución interesante en la escena Neoyorquina tan competitiva. Aguardamos su llegada pronto por nuestros lares, sus lares.
Edith Baltazar
HIPNOASCENCIÓN
UI-SEC
(Independiente, 2005)
Después de casi catorce años de formados, el trío peruano, Hipnoascención , nos presenta su primer álbum, Ui-Sec , que está compuesto por seis temas, todos ellos marcados por una fuerte influencia de su principal referente "Spacemen 3", al igual que todo el trabajo que han venido haciendo.
El disco abre con "Piedra flotante", una canción vivaz acompañada por los delirantes sintetizadores y con un pequeño intermedio de bongos. "Ultsec" y "Lumm" son temas en donde resaltan los teclados y la guitarra receptivamente, creando ambientes relajantes y envolventes.
"Hemoliente" es una pieza que por su evolución sonora es una de las mejores dentro de este corto repertorio, la unión del teclado y la guitarra llegan incluso a ser celestiales. A éste le sigue "Lenosinio" cuyos ritmos acompasados hipnotizan los sentidos, transportando la imaginación a un mundo inalcanzable. "Sha Sha" cierra el álbum de la mejor manera, es la más corta del disco y la única con fragmentos de voz que reposan sobre un colchón de efectos en donde la naturaleza se hace presente.
Si bien el disco tiene algunas variaciones en su estructura musical, éste resulta reiterativo, y por el hecho de tener temas muy extensos, en algunos casos terminan siendo algo densos tornándose cansino para la escuchar, pero a pesar de eso es un álbum capaz de dejar satisfechos a los sentidos.
Rocío Córdova
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