FANGORIA
El extraño viaje
(DRO, 2006)

Tal parece que Alaska y Nacho Canut se han establecido a sí mismos la consigna de editar un álbum cada dos años, tras “Naturaleza Muerta” (2002), su disco comeback, y el multiplatino “Arquitectura efímera” (2004), en los cuales consolidaron una saludable unión junto al productor Carlos Jean, estratega absoluto de una fórmula hoy por hoy, orientada hacia las pistas de baile y la aceptación popular. No obstante, para este nuevo capítulo, optaron por prescindir de Jean y otorgarse a sí mismos el privilegio de contar con el británico Phil Vinall, célebre productor de la banda Placebo.

“El extraño viaje” es un título perfecto para calificar esta aventura, pues el dúo se encontró de pronto ante una serie de obstáculos insalvables durante la etapa de grabación, como fue la dimisión de Vinall en la producción, razón principal para patear el tablero y jugarse el todo por el todo al escoger el camino de la autoproducción, pues “El extraño viaje” es, después de una fructífera carrera junto a personalidades como Luis Miguélez, Danny Hyde, Big Toxic o el mismo Carlos Jean, el primer disco de Fangoria en toda su dimensión, la primera criatura absolutamente propia y el que más les pertenece de principio a fin.

Porque, en verdad, es un disco muy extraño. Raudamente establecido como una prolongación lógica de sus anteriores trabajos, es decir, un techno-pop convencional de letras angustiosas y ritmo más sobrio de lo común, es también el disco más irregular de toda su carrera. El motivo principal es una latente línea divisoria en la mitad precisa de los tracks, convirtiéndolo en un disco de dos mitades francamente diferentes y distanciadas en cuanto a parámetros de calidad. Como dirían los españoles, las primeras cinco canciones son una pasada. Estas cinco joyas podrían haber constituido un perfecto EP sin pecado concebido, comenzando por la cadenciosa “Fantasmas”, surco que abre el disco con un tufillo oscuro en la onda de Nine Inch Nails, quizás una consecuencia directa de los pocos días que Phil Vinall estuvo en la silla de productor, deviniendo de repente en una pieza dance que haría palidecer de envidia a los mismos Depeche Mode.

A continuación viene la pieza clave del plástico, “Criticar por criticar”, primer sencillo promocional que me atrevo a calificar como el single más bailable de su discografía, con loops y programación propias del disco, que respira lentejuelas y bolas de espejos, un track descaradamente gay que ya extrañábamos desde las épocas de “En la disneylandia del amor”. La tercera pista, “Mis plegarias atendidas”, es una redención al amor salpicada de guitarras distorsionadas y un ritmo naïf en clave Daniela Romo. A continuación viene “El cementerio de mis sueños”, un reclamo absoluto, un himno del desengaño cuyos últimos surcos guitarreros, con coros eclesiales, alcanzan un nocivo grado de paroxismo puro. Su mejor canción en muchos años, un manjar que salva de arranque el saldo mediocre de la siguiente mitad del disco.

Tal vez, al no poder controlar sus ímpetus de víctimas del desamor al producirse ellos mismos, el dúo haya exagerado hasta niveles execrantes sus plañideros lamentos electroacústicos. A diferencia del disco anterior, donde las composiciones más relajadas vibraban con programaciones espaciales de mid tempo reflexivo, como en aquella memorable versión de Ramones, aquí extienden su paleta emocional al punto de entregarnos electro-boleros (¿existe el término?) como “A fuerza de vivir” o “Las ventajas de olvidar”, que en verdad, merecen la pena olvidar. Lo que queda hacia el final son canciones esquemáticas, que quizás merezcan una segunda o tercera oportunidad a los oídos del aficionado promedio, de las cuales sólo “Cuestión de fe” resulta divertida por una inspirada y sencilla lírica, con la que más de uno (o una) se podrá identificar.

Es por eso que no se puede establecer un juicio justo alrededor de este viaje, extraño por momentos, notable por otros, pero muy valiente, eso sí, y que de seguro establece un camino sólido para una sorpresa. Después de todo, es sólo el comienzo.

Dany Salvatierra


TRIBUTO A CHRISTINA ROSENVINGE

Varios artistas
(Ya estas ya producciones, 2007)

Por lo general los discos tributo suelen hacerse a los artistas fenecidos, ya sea material o musicalmente hablando. Pero como hace poco comprobamos -en un concierto que ofreciera en Lima- a Christina Rosenvinge la tenemos vigente y talentosa. Por tanto, es aplaudible éste material de tributo, como recordáris a una carrera que aún continúa siendo prolija. La placa se divide por las vertientes del tonti pop y el indie, recopilando artistas de distintas latitudes, siendo los hijos de la madre patria los que más acaparen el plástico.

TCR llega con todo el halo de Elefant Records en “Es pop” y a medida que pasan los segundos, el ascendiente marcadísimo de Vacaciones , se vuelve más que evidente. Playbots realiza su debut musical con “Yo no soy tu ángel”, interesante decostrucción del tema original, el resultado, un milkshake tonti-pop-dance con sabor a Pestaña. Sin despegarse de su raíz bosanova, escuchamos “King size” a cargo de Sird Edward y la nobleza. “Alicia” versionada completamente a las instancias de Estación perdida , presenta el toque ambient, que fácilmente podría ser lanzado en cualquier pista de baile. Saliéndose de su patrón, Pestaña nos presenta el reposado “Sylvia cometió un error” teclados y loops armoniosos transcurren junto a las voces de Leo Bacteria y compañía. Con el ritmo acelerado y rockanrollero, pero con una tonalidad vocal similar (por no decir igual) a la de Christina en sus años adolescentes, se hace presente Linda Guilala con “Dulce maldición”; por su parte Alive nos presenta “Chas! y aparezco a tu lado”, tema dividido en dos tiempos musicales completamente distintos, pero unidos por el halo electrónico.

Lo más representativo de la placa lo encontramos en temas como “Después de ti” (el mejor tema del disco sin lugar a dudas) a cargo de los nacionales Moon over soho , con sutiles notas de teclado y guitarras dulces, recrean una digna versión para la canción de la ex Subterráneos. Desde España llega Fluor , con “Ni una maldita florecita” pop lúdico que presenta entretiempos interesantes gracias a una acertada guitarra y un acucioso loop; su compatriota Nitoniko no se queda atrás, con “Alguien que cuide de mí” tema delicado con cuerdas y teclados dulces, y una candorosa voz, unos coros angelicales complementan esta atmósfera de ensueño. Arrimándose a la versión original llega Aerolito , con “Sábado” donde encontramos guitarras de buena factura con algunas yuxtaposiciones de samplers y secuencias acertadas; mientras que una dosis de electroclash elegante, es presentada por Insulina and the Ponny girls , en su versión de “El souvenir”.

Y si hemos citado lo positivo, no podemos dejar de nombrar lo que -a titulo personal- resulta menos afortunado, en este grupo encontramos a Los fulanitos de tal con “Voy en un coche”, tema que se inicia con una rara apertura, para luego dar paso a un sonido “ chiki-punk ” de características pueriles, por su parte “Muertos o algo mejor” de Todo el verano es largo , se asemeja más a un cover de Calamaro que al de la Rosenvinge, sin un giro provechoso, resulta cansino y desangelado. Los mexicanos no parecieron tener suerte en esta oportunidad, mientras que Dixybait aparece con “Me aburro”, también en clave tonti pop pero de poca gracia, tanto que realmente podría hacer honor a su titulo; por su parte Delicado Sonico llega con “Pálido”, y pareciese que se tomasen muy a pecho el “estilo Low fi”, porque sólo encontramos una pista sosa, producto de un sintetizador y unas voces en total desarmonía.

Si bien es cierto éste no es el mejor trabajo lanzado por Ya estas ya producciones (ese título aún se queda en Tributo a la Niñez ) sin duda es un disco que vale la pena adquirirlo, sobre todo por los que se precien de ser fans de la Rosenvinge, quienes están en la obligación de adquirir esta placa y comprobar por sus propios medios, los giros que han tomado sus canciones más entrañables. Un material esforzado que cuenta con el visto bueno, de la propia artista Española.

Edith Baltazar


RISE AGAINST
The Sufferer & the Witness
(Geffen, 2006)

“The Sufferer & the Witness” es la última producción del cuarteto de Chicago Rise Against , una banda que acostumbra a difundir en sus líricas un mensaje crítico, acompañado de mucha furia en su música. A diferencia de sus anteriores álbumes, la voz de Tim McIlrath se encuentra más pulida, por lo que el repertorio cobra un sonido diferente.

El disco abre con “Chamber the Cartridge”, un tema en donde sobresalen los golpes rápidos de la batería y el coro pegadizo, los cuales confluyen en la magnífica “Injection”, que posee una asombrosa fuerza en la voz, además de una poderosa lírica y un resonante coro, los cuales calan en la mente sin disiparse con facilidad. “Ready to Fall” es el primer single de esta placa, donde sobresalen la voz de Tim y la estructura musical, ambas increíbles, convirtiéndolo en un tema vigorizante; a este le sigue “Bricks”, la única pieza de poca duración que desde su intro se puede sentir en su esencia el punk puro, los diferentes matices de riffs de guitarra y bajo hacen que sea aún más interesante.

Después de la calmada “Under the Knife” encontramos a “Prayer of the Refugee” personalmente la mejor pieza de esta placa, por los cambios de velocidad en los golpes de batería, las distorsiones de guitarra, su frenético coro y lo más importante por su tema político. “Drones” es una de las pocas canciones del disco en donde se puede sentir la energía de cada instrumento fusionado con la voz del cantante y el coro en segundo termino, logrando un buen resultado final. “The Approaching Curve” es un tema que tiene fragmentos de lírica hablada, la cual se convierte en un coro melódico acompañado además de la voz de Emily Schambra de Holy Roman Empire en segundo termino.

La rápida “Worth Dying For” resulta buena por momentos, especialmente en el coro, a esta le sigue “Behind Closed Doors” la cual bien podría pertenecer a cualquiera de sus dos anteriores álbumes por su estilo, para luego cambiar a “Roadside”, una balada muy buena, acompañada otra vez por la voz de Emily Schambra, no llega a ser acústica, tornándose algo dark , un lado diferente de esta banda. “The Good Left Undone” es otra pieza rápida, con riffs agresivos de guitarra y un coro pegadizo y que mejor base para dar paso a “Survive” último tema del disco, tiene un intro atmosférico el cual se rompe por los riffs de guitarra y la portentosa base rítmica, cerrando así con mucho poder.

No cabe duda que para este disco la banda ha decidido experimentar con diversos temas y nuevos sonidos. Lírica y musicalmente esta placa es sorprendentemente dark , dando como resultado una buena producción final.

Rocío Córdova

 

SONORADIO
Sonoradio
(Distorcid – 2007)

Una de las bandas más representativas del electro nacional nos entrega su primera larga duración, diez temas empapados de electro clash, con influencias que van desde Miss Kittin hasta el new beat que se escuchaba a principio de los noventas, sumado a letras irónicas, llenas de un espíritu underground.

El álbum arranca con una extraordinaria pieza: “Lejos de ti”, es fácil quedarse atrapado entre la percusión, el bajo hipnótico y las voces casi robóticas del tema. Luego nos empapamos con “Electro Champagne” y la lúdica y pegajosa letra de “Mi computadora”. Al rato llegamos a “Paris”, una canción que fácilmente puede convertirse en un hit de las pistas de baile. La sublimación del dolor se hace presente en la letra de “Mírame”.

Por su parte “Latex”, es de esos temas que se pueden quedar por mucho tiempo sonando en la mente, con una melodía pegajosa (por momentos recordándome a los legendarios Alien sex fiend), el sonido de la guitarra toma mayor presencia en este tema, al igual que en “Muy pocos rebeldes... para tantas causas …” una frase que de inmediato me atrapó, y es que en algún momento de mi vida pasaron por mi mente esas mismas palabras, por lo que resulta reconfortante oírlas en una canción. Al poco rato, nos topamos con “Quiero ser Humana”, uno de mis temas preferidos, melodías pegajosas con bases bien rítmicas. El disco culmina con “Ojos Fijos”, realmente un broche de oro, es un tema pop, una especie de balada lunar que sale de la tendencia musical del disco, melódica y melancólica a la vez, personalmente creo que es uno de los temas mejor logrados, tanto así que suelo poner repeat en mi CD player cuando la escucho, y cada vez termina por gustarme más.

Si bien Sonoradio no ha inventado la pólvora, sí ha aportado muchísimo a nuestra escena local. Es una de esas bandas que enriquece el panorama, ampliando las gamas de tendencias y de hecho abriendo brecha para próximos proyectos electro que puedan surgir en nuestro país. El álbum es sin duda, una muy buena carta de presentación del cuarteto, que de hecho tiene mucho por delante.

Wilmer Ruíz

ABRELATAS
Inútilmente Románticos
(Independiente, 2006)

Tras su excelente carta de presentación el “Hormigas boca arriba”, el grupo nacional Abrelatas nos entrega su segunda placa discográfica, una producción prolija y pareja. Se dice que fueron alrededor de 30 los temas que se perfilaron en un inicio, y tras una ardua selección, sólo 18 quedaron en el plástico. Éste es un disco que se fue grabando de a pocos, y casi inmediato al termino del trabajo debut, por ende aun cuenta con la participación de Jorge Páez, y por supuesto la constante presencia de Christian Vargas y Rony Quiroz.

“Inútilmente Románticos” es el tema que le da nombre al disco, un grato track instrumental que emula el sonido de las grabaciones antiguas rpm, y que esta cargado de melancolía de teclados y unos sutiles punteos de guitarra; por su parte “¿Adivinas?” posee una atmósfera templada, una canción propicia para ser escuchada sobre el césped en días de Otoño. “Los instrumentos al sardinel” juguetea en su espiral sonoro; mientras que “Esquemas de Estación” es concisa y acompasada por un pianito acucioso, llegando a sorprender con un leve giro casi en la tercera parte de la canción. Con “Cerco Eléctrico” es imposible dejar de acordarnos de Electro-Z , lo cual no es un pecado cuando de arraigos se habla. “Alguna vez” llega disparando loops como si fuesen serpentinas que van a matizar una fiesta de instrumentos; mientras que “Tambores y aeroplanos” se desliza sosegado, siendo la segunda parte instrumental, la que se lleva la valía del caso. Sin embargo existen instantes en que las revoluciones bajan, como en el caso de “Globopon” lenta y gradual resulta un tanto redundante por instantes. “Números al infinito” pareciese ser la segunda parte de su antecesora, y por ende cae en sus mismos vicios y “Vía fénix” aparece en dos tiempos para cambiar de la lentitud casi baladesca al giro psicodélico, tema aceptable, pero por instantes cae en aletargamiento y no resulta del todo redondo.

Sin embargo, lo bueno es mayoría en este disco, queda clarísimo al escuchar temas como “Universo” primer single de la placa, de interesante cíclica y contrapunto casi perfecto entre cada uno de los instrumentos. Acelerada llega “Hipotenusa” cargada de cuanta variedad sonora pueden ofrecer los artilugios utilizados; “Riéndonos de todo” maneja las claves del Dream pop, con una atractiva polifonía de voces y un apacible teclado, dejándonos un halo de suavidad onírica. “Sofá Cama” es chispeante, lúdica en letra y sonido, termina por entretenerse con los elementos naïf; a su vez “Perpendicular” trae todas las reminiscencias de las canciones infantiles a las que les guardamos entrañable cariño; mientras que “Oda” oscila en la cadencia y los arreglos del paralelismo, como si cada tiempo musical recayera en un juego sincronizado, el resultado una canción mas que interesante. Cargada de melancolía encontramos a “Fusa en dunas”, y un hilillo conductor -suave pero certero- nos acerca a Los Planetas, sin embargo más allá de cualquier parangón, los atributos de este tema son indudables. Finalmente con toda la calidad de una verdadera canción pop, ingresa “Brillante”, y la base rítmica hace verdadero honor a su nombre.

Lo que podemos desprender globalmente de esta placa es enorme nostalgia, la cual es dibujada por el sonido particular que ha sabido consolidar la banda peruana, con sus cuerdas juguetonas y batería eficaz, siempre envueltos por ese concierto de teclados, loops y “ruiditos” que son colocados constante y acertadamente; y es que si de algo estamos seguros, es que Abrelatas no tiene al keyboard de adorno. Inútilmente románticos es una producción eficiente y cuidada, un trabajo paciente que dio un resultado en letras mayúsculas, y que sin lugar a dudas lo convirtió en uno de los mejores discos nacionales del año que pasó.

Edith Baltazar