Octubre 2005

 

FÓSILES DE FUTUROS CERCANOS
Concierto de electrónica experimental en la Universidad Anotnio Ruíz de Montoya

Tripea:
Wilmer Ruíz

Era hora de salir en busca del avistamiento. Tras colocar en mis oídos aquel aparato imprescindible para un largo viaje, me deje llevar al son de un refinado tribal & tech, esta vez los gurus eran Saeed & Palash, imprescindibles para inyectarme energía, pues la noche prometía ser larga.

Casi una hora después, baje con las esperanzas de ubicar rápidamente el punto establecido. Luego de preguntarle a unos despistados hombres de azul (terrenalmente suelen responder al nombre de serenazgos), me di cuenta que aquel grueso libro amarillo -caracterizado por contener el mapa de nuestra gran ciudad- había decidido sintetizar doce cuadras, graficándolas en sólo tres. ¡Vaya ingenuidad! me repetía, debí de tener aunque sea una pequeña malicia.

Decidí armarme de valor y continuar el camino a pie, así podría seguir escuchando los beats en mis auriculares. Ya llevaba quince minutos deambulando y aun no veía cartel alguno con el nombre indicado. Así que decidí interactuar más con el entorno, tal vez así podría recabar algunas pistas que me acercaran al paradero.

Distintas caras y reacciones pasaron frente a mí al ejecutar la pregunta clave, surgieron algunos individuos que se empeñaron en tratar de ubicar a este tan despistado caminante. Mi informante clave fue un anciano, sus arrugas denotaban sabiduría, producto de los años y la experiencia. Quién al escuchar la palabra clave, salió rápidamente de su pequeño cubil inundado de chifles y trigos atómicos, direccionando firmemente su índice hacia el horizonte de asfalto, y así, mostrándome el camino certero. Ya llevaba media hora en peregrinaje, la noche se había tornado mas fría. De pronto, pude ubicar cual oasis, en pleno arenal el nombre tan buscado. No vacilé en identificarme e ingresar hacia el avistamiento.

Siguiendo las flechas adecuadas, y tras escuchar un sonido que parecía llamarme, pude ubicar el recinto que serviría de teletransportador. Dos grandes puertas de madera dividían el mundo terrenal y aquel encuentro cósmico. Me arme de valor y decidí abrirlas, para introducirme en aquella alterna dimensión.

Todo estaba a oscuras, el gran salón parecía rodeado de partículas, que rebotaban cual estallido atómico en las paredes que abrazaban las ondas de sonido. Eran toneladas de “noise” que desprendían armónicos hipnóticos. Se trataba de “ Castillo/Apolo” , tras una laptop y artefactos, lograban abrir puertas de otras dimensiones . Es cuando me di cuenta que me había perdido los dos primeros avistamientos “ The Peruvian Red Rockets ” y “Gabriel Castillo” .

El público era muy selecto, pocas sillas del auditorio estaban ocupadas, pero los oyentes se encontraban en total estado de concentración e hipnosis. Como si sus mentes estuviesen flotando sobre aquellas ondas y observando sus relajados cuerpos.

Al poco rato, subieron “Azucena Kántrix” , conformado por Wilder Gonzáles y Christian Galarreta . El encuentro con algunos rostros conocidos, me llevaron de vuelta hacia aquellas épocas de experimentación total, en la que compartía junto a muchos contemporáneos, aquél colectivo, que se amparaba bajo el nombre de “Crisálida Sónica” . Me dio gusto saber que aun hay muchos que perseveran en éste camino.

La sesión comenzó con un sonido hipnotizante de teclado, como si se tratara de un mantram alienígena. Para luego, llevarnos en paisajes metálicos que mutaban de formas -cual plasma- destellos de sonidos afilados y gélidos, que parecían traspasar nuestras cabezas, para luego sorprender con sub-bajos parecidos a los rugidos de la madre tierra. Se trataba de un jammin basado en su tema “Selva no lógica”, excelente combinación de esta dupla, que por cierto está apunto de sacar una segunda producción.

Después de unos largos minutos de concentración, paseando por paisajes astrales, tuve que percatarme que aun estaba en este plano tridimensional.

Las luces se encendieron y poco a poco las personas fueron saliendo del recinto. Me marche regocijado por la experiencia, y con las fuerzas renovadas. Feliz de saber que en nuestro país aun hay músicos que apuestan por sonidos totalmente alternos, a pesar de lo duro que resulta en nuestro medio. Tras este encuentro sensorial, estaré atento para el siguiente avistamiento, que siempre nos trae nuevas formas de apreciar este -a veces- Insípido mundo. Para esa vez, prometo ser más astuto que ese malicioso libro amarillo.