Diciembre 2005

ENTRE RÍOS

Inquiere: Dany Salvatierra

La banda argentina de pop electrónico (o indie pop , como prefieran llamarlo) estuvo de paso por Lima para ofrecer un maravilloso recital en la Noche de Barranco. Gabriel Lucena (bajo, programación) Sebastián Carrera (programación, teclados) y Paula Meijide (guitarra, harmónica y voz) cesaron sus labores para sentarse con nosotros a regalarnos una agradable plática con cervezas de por medio.

 

Entre Ríos es un nombre bastante atípico para una banda de pop electrónico, casi podría decirse que suena a algo más místico.

G: La historia de aquél nombre es bastante larga. En Argentina, conocemos con el nombre de Litoral a una zona selvática, cercana a Buenos Aires, y que está comprendida entre dos ríos muy grandes, el Paraná y el Uruguay. Ahí mismo, y por esa razón, también existe una provincia que se llama Entre Ríos. En un inicio, Sebastián había hecho un tema que se llamaba “Litoral” para nuestro primer EP. Nos gustó bastante y decidimos escogerlo como título para aquél disco. Como grupo, no teníamos nombre aún, pero al tener el tema llamado “Litoral” y al disco con ese mismo nombre, decidimos bautizarnos como Entre Ríos.

Y en palabras de Entre Ríos, ¿como podrían definir su propuesta musical?

S: Básicamente, somos un grupo de música pop. Mayormente, para los medios de comunicación, o cuando uno tiene que explicarlo rápido, decimos “pop electrónico”, porque suena a máquinas, pero en su esencia es música pop, son canciones hechas con la tecnología del momento, es decir, con programación, que es la forma en que siempre se ha hecho el pop.

Entonces, si surgen con la idea de hacer pop antes de hacer pop electrónico, tranquilamente podrían adoptar otros instrumentos .

G: Claro, por supuesto.

S: Sí, pero el pop tiene esa cualidad de absorber “lo que pasa por los costados”, por así decirlo. El tema de la electrónica es muy amplio, es como un proceso que viene desde hace muchísimo más tiempo del que uno supone, yo creo que desde principios de siglo, y se pudo cerrar un círculo donde puedes volcarlo todo en cuanto a la producción de una canción, y es novedoso. La novedad es la manera en cómo puedes enmarcar el pop. Fue con ese principio y bajo esos recursos con los que empezamos a trabajar, con Gabriel, en el 2000.

También han tenido el privilegio de ser fichados por Elefant Records, ¿cómo consiguieron trascender las barreras del continente?

S: Lo de Elefant surgió porque yo tengo un sello que se llama Indice Virgen, y publiqué al grupo español Le Mans, a través del cual pude establecer comunicación con la gente de Elefant, y progresivamente les iba mandando el material que publicaba. A la hora de formar Entre Ríos, les mandé el demo y quedaron encantados. En ese momento tenían algo llamado “El Club del Vinilo” a través del cual sacaban dos discos al año para una cantidad limitada de suscriptores. Fue allí donde publicaron cuatro de nuestros temas, y el éxito fue tal que poco después fuimos invitados para realizar una gira. Fue una experiencia grandiosa, pues en Argentina siempre habíamos estado dentro de la esfera del “indie”, y Elefant logró ponernos en otro plano.

Ahora que mencionas al “indie”, cabe resaltar que es un término muy utilizado actualmente, en relación con una estética que la mayoría no acaba de entender. ¿Ustedes sienten que forman parte de ella?

S: Nosotros transitamos bajo esa definición en cuanto a cuestiones de industria. Me refiero a que dentro de la industria indie uno goza de mayor libertad, uno puede dar conciertos cuando desee, sacar discos cuando quiera, o simplemente no hacer videoclips si no le apetece. Este año, sin embargo, todo cambió: decidimos firmar con un sello más grande, y gracias a ello pasamos a telonear a Miranda! en Chile, frente a 5000 personas, y eso ya no ser un grupo indie . Entonces yo creo que hasta el año pasado fuimos un grupo indie , hecho y derecho (risas).

¿Cuáles podrían mencionar como sus referencias musicales más cercanas?

P: Me gustan mucho Bowie y la Velvet Underground , En cuanto a vocalistas me quedo con Sínead O'Connor, o gente como Ella Fitzgerald, Billie Holliday. El jazz me fascina. Es más, soy cantante de jazz y tengo un grupo con el que acabo de sacar un disco.

G: Desde pequeño he sido adepto a la música de los 60 y 70, como los Beatles, y después, ya en los ochentas, escuchaba mucha música disco. A fines de los ochenta empecé a escuchar grupos ingleses de post-punk y sobretodo el gótico, como Bauhaus o Joy Division, que fue una influencia grande para mí. También tuve el privilegio de ver a The Cure en Buenos Aires, en el 87. A partir de allí, me influencié por todo lo que derivó de esa escena, como Sonic Youth, Pixies, o My Bloody Valentine. Fue una época donde tuve mucha experiencia musical, a nivel creativo, porque tenía un grupo en el que tocaba noise . Hacia fines de los noventa ya me gustó la electrónica experimental y el ambient.

S: Yo escuché The Cure cuando tendría unos 13 años, y también me gustaba el “Psychocandy” de Jesús & Mary Chain. Eso fue la base para acabar escuchando muchas ramas derivadas, como Bowie, Nico, John Cale, Lou Reed, Velvet Underground, Brian Eno. Las influencias siempre son permanentes, pero en mi caso, vienen de atrás, de la música de décadas anteriores, también de influencias paternales.

Como buen fan, no puedo dejar de mencionar una evolución entre los tres álbumes que conforman su discografía hasta la fecha. Por ejemplo, el primero, “Idioma Suave”, me parece una armonía perfecta de pop melódico, quizás “esperanzador” a comparación del segundo disco, “Sal”, el cual encuentro bastante denso en cuanto a la concepción de cada canción. En el tercero, “Onda”, a mi parecer, retoman un poco la fórmula del primer disco, pero extendiéndola hacia nuevos horizontes, lo cual me parece logradísimo.

G: Estoy muy de acuerdo con lo que decís. El primer disco está hecho desde un lugar totalmente “fresco”, casi con una mirada inocente, pues no sabíamos lo que estábamos haciendo, me refiero a que no existía ninguna premisa. Ni siquiera teníamos la intención de tocar en vivo. Hacíamos lo que queríamos, por decirlo de algún modo.

¿Por hobby, quizás?

G: Sí bueno, de hecho el segundo también fue realizado de esa manera pero estábamos viviendo momentos muy duros en Argentina, especialmente en Buenos Aires, y además problemas difíciles a nivel personal, al menos en mi caso. Entonces, fue un disco introspectivo, cerrado, casi de momentos claustrofóbicos. También tiene momentos alegres…

Como el primer track, “Salven las sirenas”, que por ello se diferencia del resto.

G: Exacto.

S: Sí, bueno, fue una época difícil. Aparte, sacamos el primer EP, “Litoral”, como un proyecto, no como una cosa de grupo, o de decir, “vamos a juntarnos a formar un grupo y a triunfar”. Pero no, teníamos muchas ideas, Gabriel acababa de comprarse su primera computadora y dijimos, bueno, “vamos a probar con esto”. Inclusive, hacíamos las canciones y me desentendía de cantarlas, por eso llamamos a Isol (la primera vocalista). Luego empezaron a salir un montón de críticas positivas, de notas, nos llamaron para hacer conciertos. Allí empezamos a hacernos cargo de todo y plantearnos la idea de hacer un disco, el primer álbum del grupo como tal, y lo sacamos en el peor momento, tanto socialmente para el país como para nosotros. Quizás ese sentido de asfixia es lo que se refleja en el disco. Ahora que lo veo a la distancia, creo que en aquél momento no nos dábamos cuenta de eso. Lo veíamos como un concepto: Gabriel decidió utilizar pocos recursos sonoros, bases y samplers de las guitarras de los demos.

¿Y eso permanece en “Onda”?

S: En “Onda” me parece que usamos toda la experiencia anterior. Teníamos un concepto muy claro del disco, pero no era restrictivo, era como para “agrandar” el campo.

G: Fue hacia fuera, para poder salir a tocarlo y tener ganas de que la gente lo entienda y se comunique con nosotros. “Onda” toma la idea de querer estar con la gente. Por su parte, “Sal” es un disco que a mí me gusta muchísimo, pero hay toda una idea de experimentación, de estar encerrado y de ver hasta qué límite se puede llevar el pop, porque estábamos trabajando con canciones pop y con sonidos claustrofóbicos, muy de laboratorio.

S: A mí me parece que Entre Ríos tiene un karma muy importante porque “Sal” es como nuestro “Pornography”, así visto a distancia (risas). En cambio “Onda” es como “In Between Days” o una cosa así. En el momento fue algo raro porque la cantante original, Isol, se fue. Ahora está Paula, estamos replanteando muchas cosas con respecto al show, creo que necesitamos reafirmar el futuro del grupo en un disco nuevo, y “Onda”, por su parte, hace unos ochos meses que salió a la luz. Entonces, como podrás ver, las cosas siguen siendo muy complicadas entre nosotros, pero bueno, es un desafío artístico que vale la pena.

¿A qué se debió la partida de Isol?

G: Fueron varias razones. Básicamente teníamos problemas con ella a la hora de trabajar. Nosotros disfrutamos mucho saliendo de gira adonde sea, empezamos a disfrutar bastante esa experiencia, y por el lado de ella no estaba ese deseo. Y al mismo tiempo empezó a aparecer una diferencia estética, surgió en ella una intención que no tenía antes, de hacer cosas distintas.

S: El grupo siempre lo habíamos conformado Gabriel y yo, e Isol era una intérprete de las ideas que plasmábamos, y al darse cuenta que no tenía concordancia con nuestras ideas, se fue del grupo. No obstante, nuestras ideas siguen.

¿Cómo fue la recepción de “Onda” en Argentina?

G: Fue muy buena. Nosotros sabíamos que teníamos un disco interesante bajo el brazo. La respuesta de público y de crítica fue genial. Yo tuve el temor de que nos fuesen a juzgar de alguna manera porque a mi parecer, “Onda” es un disco más fácil que “Sal”, y quizás podrían habernos tachado de escoger un camino menos arriesgado. No creo que sea un camino fácil, porque es muy difícil hacer un disco asequible, entrañable, más sencillo de escuchar y que esté bueno. Felizmente no tuvimos problema de ese tipo.

Eso es positivo, considerando que por esta parte del continente se hace música casi por amor al arte.

G: Por supuesto, nosotros todavía conservamos nuestros trabajos personales. Por ejemplo, Sebastián tiene un trabajo matinal…

S: Es muy complicado porque el grupo se profesionalizó, aparte que al cambiar de sello y al estar con una multinacional, hay un montón de gente trabajando con el grupo, para los cuales se genera una cierta rentabilidad. Mucha gente depende de nosotros y encima tenemos que mantener nuestros otros trabajos. Tenemos que ser profesionales con el grupo, estar con tiempo y horario en todo, y a su vez con nuestras vidas personales, es muy caótico. Y está bien, porque vale la pena.

Lamentablemente, no muchos grupos nuevos cuentan al inicio con ayuda económica…

S: Lo que yo les diría a los grupos nuevos es que duden de sí mismos, que no piensen que está bueno lo que hacen, de buenas a primeras. Generalmente cuando armas una canción, la escuchas y piensas, “está buenísima”. Pero con eso no alcanza. La música es para comunicar, para conmover. Si está buenísimo lo que hacés, entonces piensa que sea como sea va a salir (risas), así estés en Lima, en Santiago del Estero o en Tokio. Si conmovés, vas a conmover, el ser humano funciona igual en todas partes del mundo., con sus mismas necesidades y vicisitudes. La música pop está para eso, para conmover.

P: Por ahí lo que te puede llevar también es el deseo de querer hacerlo mejor. Lo tuyo puede no estar bueno hoy, pero si seguís intentándolo, lo conseguirás, el tiempo no cuenta, así pasen cinco años, estoy segura que habrá un cambio. La cosa es seguir trabajando.

G: Yo creo que hay que conseguir un equilibrio entre el trabajo y la borrachera (risas). Si uno trabaja bien y mucho, y también se emborracha bien y mucho, puede llegar…

S: A ser un borracho trabajador (risas).

Paula, ¿cómo llegaste al grupo?

P: Yo conocí a Gabriel y a Sebastián en el año 2000. Sebastián ya tenía el sello y yo le había mandado el demo del grupo que yo tenía en ese momento. Y después nos volvimos a juntar para hacer temas, a grabar otras cosas, pero al final perdimos el rastro. Yo me dediqué más al jazz. Posteriormente, a principios de año, ellos estaban buscando una cantante, así que me llamaron.

¿Tuvieron referencias sobre la escena musical limeña?

S: Yo edité algunos trabajos de Silvania. Pero en general tenemos mucha curiosidad de conocer la escena local, sabemos que se están haciendo muchas cosas interesantes en Lima y fue precisamente por eso que surgió el deseo de venir a verla por nosotros mismos.

¿Existen ya algunos planes para un próximo disco?

No sabemos aún cómo lo vamos a hacer, porque todo el tiempo estamos replanteándonos la manera en la que vamos a presentar en vivo el material que ya tenemos grabado. Yo creo que el próximo disco va a tirar hacia un lado mucho más potente todavía que “Onda”. Va a ser más excitante y enérgico. Esperamos que estén al pendiente.