Octubre 2005
LA CASA DE LOS CUCHILLOS
“Shi Mian Mai Fu”
De Zhang Yimou
(China/Hong Kong, 2004)
Fotografía. Es lo primero que se nos viene a la mente, luego de las intensas dos horas de metraje del último filme del mago del cromatismo oriental, Zhang Yimou. Sus seguidores no dudan en clasificar a su anterior cinta, “Héroe” (2002) como su indiscutible obra maestra, sin embargo esta nueva entrega, va mucho más allá de ser una simple vuelta de tuerca al género de artes marciales, que se atrevió a revitalizar con pomposos resultados.
Ya en “Héroe” estábamos expuestos a una exquisitez argumental, plagada de intrincadas construcciones dramáticas, y giros impredecibles que jugaban a su gusto con la percepción del espectador, logrando así un juego interminable de trampas y falsos culpables. En este caso, “La Casa de los Cuchillos” goza hacia sus minutos finales, de las mismas argucias de guión, aunque de una manera indirecta. Sin pasar necesariamente a un segundo plano, el eje comunicativo del film, ejerce su importancia básica sobre la exquisitez de la puesta en escena, y la adecuada utilización del drama para acentuar la historia de amor, que es al fin y al cabo la gran pieza de anclaje de todo el mecanismo en el cual se desenvuelve la película.
“La Casa de los Cuchillos” narra -al menos en primera instancia- los sentimientos que traicionan a un guerrero del gobierno (el astro multimediático Takeshi Kaneshiro, en una excelente actuación) en su afán por proteger a una bailarina exótica sospechosa de un complot (la nínfula Zhang Ziyi, usual intérprete de filones de similar calibre). Como es de esperarse, pronto dejan de lado su relación de protector y de dama en apuros, para ser cómplices de una intriga de grandes dimensiones dentro de las esferas políticas de su entorno. Es así, como ambos se ven sumergidos en el submundo de La Casa de las Dagas Voladoras -verdadero título original del film- nada menos, que una organización secular en contra del régimen.
Sobre la base de la historia de amor, Yimou parece ejercer un poder sobrenatural sobre composición cromática de las escenas, dominando a la perfección filtros y virados de color, de manera que cada fotograma luzca una exquisitez cercana a ciertos lienzos renacentistas o expresionistas. Basta como ejemplo principal la bellísima secuencia de la lucha sobre los troncos de bambú, o la apoteósica disputa final sobre la nieve, con tormenta incluida.
Más allá del excesivo cuidado en los detalles de la puesta en escena, “ La Casa de los Cuchillos” viene a ser una cinta tremendamente efectista, fotográficamente superior a “Héroe”, cuyo conflicto principal (la historia de amor) no se ve opacada frente a los elementos que la rodean, lo cual se convierte en un gran logro. Es curioso pensar que la misma historia podría caer en terrenos melodramáticos, de haber estado en manos de otro realizador. Sin embargo no es así, y sólo nos queda deslumbrarnos frente a un film de gran belleza, y uno de los mejores estrenos del presente año.
Dany Salvatierra
VUELO NOCTURNO
"Red Eye"
De Wes Craven
(USA, 2005)
Las circunstancias como las personas, encierran motivos ocultos, los cuales pueden ser honestos o funestos, lo cierto es que casi nunca se sabrá si éstos son desinteresados, por ello la desconfianza nunca está de sobra.
Luego de una carrera basada casi en su totalidad en los films de horror, de los que despuntan la trilogía Scream y Pesadilla en Elm Street , el director Wes Craven, en sus últimos trabajos, se ha decantado por el thriller psicológico, experiencia que lamentablemente no le ha traído tantas satisfacciones.
En Vuelo Nocturno encontramos a Lisa Reisert (Rachel McAdams) una gerente hotelera, que se halla ausente de su trabajo por un viaje familiar. En el aeropuerto, tras varios problemas, conoce a Jack (Cillian Murphy) un hombre atractivo, que al principio parece cortejarla y que por “coincidencia” será su compañero de vuelo. Sin embargo, grande será la sorpresa de Lisa, cuando descubra que su acompañante es un asesino a sueldo, que planea liquidar a un funcionario gubernamental, para lo cual necesita que ella realice una llamada telefónica, con el fin de dar instrucciones en su hotel. Todo bajo el chantaje de asesinar a su padre si se rehúsa a “colaborar” con el plan delictivo.
Si bien es cierto este film, posee los elementos necesarios del genero suspenso, tales como: ambiente claustrofóbico, protagonista acorralado, y vulnerabilidad expuesta en momentos intermitentes; lamentablemente no logra envolvernos en una verdadera atmósfera angustiante, por lo menos nada imprescindible con que sobresalir del resto de películas de su calaña.
Pese a que la cinta, no llega a la hora y media de duración, es inevitable que en la tercera parte la abulia se apodere del espectador, dejando la idea, de que si ésta hubiese sido más prolongada, terminaría por convertirse en un indiscutible bodrio. Y es que, en la parte del climax (precisamente ahí) se dejan desventurados vacíos, diálogos gaseosos y lo que es peor resoluciones facilístas, desmereciendo por completo la conclusión de la historia.
Las actuaciones son cumplidoras, aunque las secuencias pueriles que se producen casi al final de la película (Murphy persiguiendo a su victima con un lapicero clavado en la garganta) los deje como personajes de algún remake de películas al estilo Scary Movie .
Resumiendo, Vuelo Nocturno es un film que tras una introducción interesante, solo nos entrega un breve instante de tensión, para luego dar paso a artilugios de distracción, tan comunes y recurrentes en el panorama hollywoodense.
Edith Baltazar
AGUA TURBIA
“Dark Water”
De Walter Salles
(USA, 2005)
Hollywood vuelve apostar por los remakes, y esta vez Walter Salles es el encargado, basándose en un guión japonés de nombre homónimo. Con este film, el director brasilero da gala de su versatilidad, ya que este thriller dista mucho de sus películas anteriores, como Diarios de motocicleta y Estación central . Con esta película se embarca en un trabajo más comercial pero del cual sale muy bien parado.
El uso de recursos conocidos en el género de suspenso, como voces ocultas, fantasmas, lugares deshabitados, escaleras sombrías, etc; están a la orden, y son los que dan paso al desarrollo de la historia. Un film en el que el elemento agua cobra un rol misterioso e implacable, como tratándonos de ahogar en un misterio indescifrable, y contra el cual la protagonista trata de lidiar, a la vez que con su pasado que la atormenta. En esta búsqueda, ella trata de encontrar la verdad de los extraños incidentes que están tomando su vida y la de su pequeña hijita, desde que se mudaron a su nuevo apartamento.
Destacan las actuaciones de las protagonistas, Jennifer Connelly como Dalia, y Ariel Gade como Ceci, su hija. Sobresale asimismo el recurso de los efectos de audio y el soundtrack que resaltan las principales escenas. Para muchos este film pueda llegar a ser muy predecible, pero sin duda, para otros se convierte en un trabajo satisfactorio, puesto que posee todos los elementos esperados dentro del thriller, cubriendo así la expectativa.
Wilmer Ruíz
LEE MIS LABIOS
“Sur mes lévres”
De Jacques Audiard
(Francia, 2001)
Lo que suele faltarnos, de seguro lo poseerá el mortal más simple, y lo que nosotros guardamos, es probable que le sea de utilidad al ser que nunca imaginamos. La dificultad consiste en que esas piezas se hallen, y sobre todo que encajen.
El director francés Jacques Audiard, es el que firma Lee mis labios . Un thriller psicológico que sigue el legado de obras de Chabrol y Hitchcock, y que en su momento se alzó con varias nominaciones y premios en los festivales europeos más importantes.
En el film, Emmanuelle Devos interpreta a Carla, una secretaria con serios problemas auditivos, que sufre las discriminaciones y burlas constantes de sus compañeros de trabajo. Sin embargo ella posee un envidiable don, el de poder leer los labios. Para su mejora, sus superiores deciden asignarle un ayudante, y al aviso responde nada menos que Paul (Vincent Cassel), un joven ex convicto que cumple libertad condicional. Ambos se irán involucrando en una serie de actos/favores, como también en una maraña pasional, que aumentará, de manera proporcional al riesgo que van obteniendo sus destinos.
Sin duda lo más esplendido es la construcción de personajes, para una historia que se vuelve introspectiva en el universo y visión de sus protagonistas, dos antihéroes marginados, diametralmente opuestos, pero unidos por un poder intrínseco. Notable es la actuación de la Devos, quien granjea la medida exacta que requiere su papel; por su parte, Cassel no se deja opacar, mostrando una interpretación que resulta más brillante que en Irreversible .
Tan virtuoso deviene el desenvolvimiento de los intérpretes, que se convierten en los amos absolutos de la historia, la misma que tambalea a mitad de camino, cuando parecen agotarse los artilugios narrativos, para alternarse con algunas soluciones endebles (de grado mayor en el plot policial) pero que son redimidos por la consistencia de la trama de tensión sexual que existe entre los protagonistas.
Por otro lado, la fotografía en claro oscuro, refuerza el aire a film noir. La cámara nerviosa y subjetiva, así como el sonido (elemento importantísimo en el film) se ponen de manifiesto al servicio de un ostracismo totalmente sublime.
Tan solo fueron pequeñas tuercas que no se ajustaron de manera precisa, las que se interpusieron a que este film se convirtiese en una obra perfecta del cine contemporáneo; sin embargo, su visionado es totalmente imprescindible, en especial para aquellos que reconocen la trascendencia de la autoría francesa.
Edith Baltazar
OBSESIÓN
“Dot the I”
De Matthew Parkhill
(UK, 2003)
Con mucho retraso llega a nuestra cartelera una aparentemente inquietante co-producción española-inglesa, protagonizada por Gael García Bernal, actor fetiche del cine latinoamericano. El argumento está centrado en Londres, ciudad donde una bailarina española a punto de contraer nupcias (Natalia Verbeke) se enreda ingenuamente con un extraño muchacho (Bernal) que la cautiva desde el momento en que posa sin premeditación sus labios sobre los de ella. El problema surge cuando el aristocrático novio de ésta (James D'Arcy) descubre el romance e intenta reconquistar a su amada.
Una línea argumental semejante, propia de subproductos televisivos y que no tiene nada del otro mundo, sirve como pretexto para desencadenar hacia la segunda mitad del filme una verdad “sorprendente”, que otorgará un giro de 180 grados a la trama, destinada a provocar la incertidumbre del espectador. Y es que muy aparte de narrar una historia excesivamente predecible durante la primera hora del metraje -como la más banal de las comedias románticas- el director no se esfuerza por superar la apatía visual que se imprime hasta en los momentos que deberían ser sublimes, dado el carácter folletinezco de la puesta en escena.
Quizás el instante de mayor atractivo se halle reducido a la danza flamenca que interpreta Natalia Verbeke, con una sensualidad tan fulminante que ya la hubiese querido Carlos Saura para sí. Es ella quien carga sobre sus hombros el peso interpretativo, pues los personajes que pululan a su alrededor, ejercen una alarmante mediocridad de diálogos, propios de estereotipos descafeinados.
Ni siquiera durante el momento del giro argumental podemos dejar de encontrar fallas. No sólo resulta un giro forzado, una ayuda divina para salvar a una historia de falsas apariencias, sino que la estructura propia de la “revelación” se encuentra trabajada por debajo de los estándares de la verosimilitud. La mediocridad a la hora de abordar el tema de los reality shows es casi risible, restándole trascendencia a un film absolutamente olvidable y falto de imaginación. Tanto así que todo comentario adicional es inocuo, por no decir innecesario.
Dany Salvatierra
CON ÁNIMO DE AMAR
“In the mood for love”
De Wong Kar-Wai
(Hong-Kong, 2000)
Muchas veces, no hay sentimiento más fuerte que el de la culpa, que inclusive puede sobrepasar a otro poderoso como el amor. Imbatible mientras los demonios acechan, a veces nos hace creer que “no vamos a ser como ellos”.
Con ánimo de amar , posee una historia simple, con plot altamente conocido -el de las parejas que se asocian para mitigar el dolor frente al engaño- pero no hay duda que al ser trabajado por un maestro como Wong Kar-Wai, de inmediato se vuelve sumamente sustancial.
El señor Chow (Tony Leung) y la señora Chan (Maggie Cheung) se mudan a una pensión el mismo día y hora. Al conocerse se produce entre ellos una química peculiar, pero ambos se encuentran casados. Sin embargo estos seres se sienten abandonados, en vista de que sus cónyuges frecuentemente se ausentan de sus vidas. Como si fuera poco, las circunstancias se presentan aun más ingratas, cuando al atar cabos, descubran que sus esposos mantienen una relación clandestina. El sentimiento de desamparo terminará por unirlos, llevando su relación al enamoramiento platónico y atormentado, ya que son concientes de que su idilio es imposible.
La sugestión esta presente a lo largo del film, con los esposos infieles, que no aparecen frontalmente en cuadro, diálogos de frases cortas pero poderosas, y canciones precisas (en español) que refuerzan aún más este sentimiento de impotencia, que tan brillantemente interpretan Leung y Cheung, al punto de convertirse en irreemplazables para la obra del director hongkonés.
Por su lado, la puesta en escena esta sustentada bajo un lenguaje visual poético, en donde cada encuadre es bello por autonomía, y las composiciones refinadas, así como los mínimos detalles, son prolijamente cuidados. La fotografía en su totalidad es una oda a la estética, con paneos delicados, que denotan a perfección los instantes sublimes, y reflejos en el espejo, que confunden realidad con atmósferas oníricas.
La dirección artística es un plus aparte. La pensión en donde transita la mayoría de los hechos, converge en fortín claustrofóbico, en donde todos los secretos de la pareja son celosamente guardados. Por su parte el vestuario (en especial el de la señora Chan) tiene la misión de marcar la permutación de espacio y tiempo, que amparado de un brillante montaje, connotan el ritmo emocional por donde transita y deviene la historia.
Es cierto que ésta notable obra, llega con varios años –ansiosos- de retrazo, pero finalmente ya se encuentra en las carteleras limeñas. De sobra está exponer que su visionado es altamente recomendable, sobre todo para aquellos que deseen observar al melodrama en una dimensión sumamente distinta y personal, propia del talante de un entrañable director.
Edith Baltazar
LA AMENAZA INVISIBLE
“Stealth”
De Rob Cohen
(USA, 2005)
La moral, ¿realmente procede de los sentimientos propios –y exclusivos- de los seres humanos, o puede resultar un asunto cognitivo de aprendizaje?. Esta disyuntiva es la que trata de soltar en el espectro, el realizador Rob Cohen, con su último film La amenaza invisible .
Benn Gannon (Josh Lucas) Kara Wade (Jessica Biel) y Henry Purcell (Jaime Foxx) son el equipo perfecto de oficiales marines, especialistas en pilotear aviones jets caza. Sin embargo en esta oportunidad su capitán, George Cumming (Sam Shepard) les impondrá a un nuevo compañero: “EDI”, que no es otro que un UCAV (vehículo aéreo de combate no tripulado) en cristiano, un avión robot. Pese a la reticencia de la tripulación, EDI realiza una exitosa primera misión, pero al regreso será alcanzado por un rayo, el cual daña su estructura “cerebral”, produciéndose un descontrol en su funcionamiento, al punto de poner en riesgo la vida de sus compañeros, y a naciones enteras.
La trama, es un poco más de lo que ya se ha visto con anterioridad, la máquina que trata de competir y convertirse en humano, el plot que da vueltas en torno a la idea de la “inteligencia artificial”. Sin embargo hay que reconocer que esta historia fluye, casi nunca se atasca, y si sucede, la parafernalia espectacular se halla presta a su rescate; siempre amparada del toque intenso, artificio que Cohen sabe manejar, como ya lo demostró en Rápidos y furiosos .
En resumidas cuentas, lo que este film nos ofrece es: súper producción al servicio de la ciencia ficción, actuaciones aceptables (encabezadas por la experiencia de Shepard) efectos especiales a discreción, velocidad inminente, y sub textos en beneficio del gobierno norteamericano, tanto que por un momento se llega a pensar que el coste de la producción, pudo haber corrido a cargo de la Casa Blanca.
Sin duda, ésta es una película que nos hará pasar un voraginoso y distendido momento, como para despabilarnos por un par de horas de la realidad –para nada virtual- que nos asecha día a día.
Edith Baltazar
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